Derecho Posgrado

INVESTIGACIÓN JURÍDICA

Escrito por rayoposgrado 18-04-2011 en General. Comentarios (0)

METODOS PARA LA INVESTIGACIÓN JURÍDICA

Por

José Juan GuadarramaMartínez

 

I.          LA METODOLOGÍA JURÍDICA

La metodología de la Investigación Científica del Derecho se inserta dentro del proceso de la investigación jurídica y sus resultados, constituidos éstos por toda obra jurídica.[1]

 

1.        METODO JURÍDICO

Como toda disciplina del conocimiento, se requiere de un método a saber, y para la ciencia jurídica no es la excepción, pues para su estudio y conocimiento se demanda de un método y este es el método jurídico. Hans Kelsen, conceptualiza al método jurídico, diciéndonos que “El método del derecho es normativo pero no para crear normas sino porque trata de captarlas o de comprenderlas dirigiéndose a la idealidad, tiene además las características de ser puramente formal o conceptual. En donde se libere a la ciencia jurídica de elementos extraños pertenecientes a otras disciplinas, evitando con ello un sincretismo metódico”.

 

El maestro Rafael Sánchez Vázquez,  nos dice que el método jurídico nos sirve para aclarar y precisar que es lo que se quiere en cuanto al problema gnoseológico del derecho; además considera que el método jurídico no debe sujetarse a un aspecto único de su objeto de estudio que es el derecho, sino que la metodología jurídica debe ser vista como un todo integral; es decir, considera que deben tomarse en cuenta otros elementos, no únicamente el derecho en sí, tales como: gramatical, filosófico, lógico, histórico, sociológico, económico y político. [2] 

 

2.        METODOS PARA LA INVESTIGACIÓN JURÍDICA.

Por investigación se entiende al conjunto de procesos sistemáticos, críticos y empíricos que se aplican al estudio de un fenómeno.[3] Para la investigación en el ámbito jurídico y  conocer el objeto de estudio pueden utilizarse, entre otros métodos, los siguientes:

 

1.  MÉTODO HIPOTÉTICO – DEDUCTIVO: Este método nos sirve para la organización del conocimiento experimental, para extraerlo de un número no muy grande de hipótesis iniciales o principios. En otras palabras, consiste en razonamientos lógicos o juicios que se elaboran a partir de un objeto de estudio de la realidad, sobre la que se formulan puntos de vista generales para llegar a deducciones particulares.  

 

2.  MÉTODO FUNCIONALISTA: A través de este método, se estudian las instituciones, las funciones que desarrollan, al cumplir  una función importante en el mantenimiento  del orden social  y su proceso  de transformación. Es decir, que los mass-media deben ser  estudiados desde el punto de vista  de su capacidad para cubrir  diversas necesidades

 

3.  MÉTODO ESTRUCTURALISTA: A través de este método se estudia la antropología social.

 

4.  MÉTODO DEL MATERIALISMO – DIALÉCTICO.  El materialismo dialéctico señala que en el mundo no existe nada al margen de la materia y las leyes que rigen su movimiento y cambio; es por lo mismo enemigo inconciliable de lo sobrenatural y de cualquier ropaje con que se vistan las religiones y la filosofía idealista. Define la materia como el sustrato de toda realidad objetiva (física) y subjetiva (el pensamiento) e interacción de la misma,[] emancipa la primacía e independencia de la materia ante la conciencia y lo espiritual, declara la cognoscibilidad del mundo en virtud de su naturaleza material, y aplica la dialéctica –basada en las leyes dialécticas propuestas por Hegel– para interpretar el mundo

 

5.         MÉTODO EXEGÉTICO JURÍDICO: La exégesis como un método consiste en la interpretación literal a lo que la ley dice, y no a lo que probablemente se haya querido decir. Por lo tanto mediante este método, los escritos del derecho Positivo, convertido en ley vigente deben leerse, interpretarse y aplicarse, de acuerdo con los alcances literales y normativos del deber ser”.

 

6.  MÉTODO SISTEMÁTICO JURÍDICO: Se ocupa de ordenar los conocimientos agrupándolos en sistemas coherentes. Desde la perspectiva del método sistemático jurídico, el derecho no se contempla únicamente al tenor literal de la ley en forma aislada, sino que el derecho forma un todo, y que por lo tanto, para conocer y comprender el sentido y alcance de una disposición, es necesario valorarla en la totalidad del ordenamiento jurídico.

 

7.  MÉTODO AXIOMÁTICO: El método axiomático (o axiomática) consiste en la formulación de un conjunto de proposiciones o enunciados, llamados axiomas o postulados, los cuales guardan entre sí una relación de deductibilidad, y sirven de hipótesis o de condiciones para un determinado sistema. El objeto de un sistema axiomático es utilizar un pequeño número de propiedades y precisar cómo deducir de ellas todas las demás

8.  MÉTODO POSITIVO LÓGICO: La corriente positivista pretende abandonar todo aquel conocimiento procedente de la abstracción especulativa, ya que sólo tendrá en cuenta a conocimientos positivos derivados de la experiencia. Por lo tanto el método denominado positivismo lógico nos indica que el conocimiento se adquiere a través de la ciencia y es enemiga del irracionalismo y de la metafísica.

 

9.  MÉTODO PSICOGENÉTICO: Este método no conduce a que todo conocimiento debe enfocarse siempre, metodológicamente como siendo relativo a un estado anterior de menor conocimiento, es decir, estudiar los conocimientos en función de su construcción real o psicológica y en considerar todo conocimiento como siendo relativo a cierto nivel del mecanismo de esa construcción.

 

10. MÉTODO ESTRUCTURAL: Este método nos permite llegar al conocimiento de una estructura o sistema social  puede considerarse para su estudio como un conjunto de variables interrelacionadas. Para algunos autores, las relaciones de los individuos  dentro de una institución  forman  una estructura, por ejemplo: la familia, el sistema bancario, etc.; mientras  que para otros, la estructura es toda la sociedad.



[1] Ponce de León Armenta, Luis. Metodología del Derecho. Ed. Porrúa. 2000. Pág. 59

[2] Sánchez Vázquez, Rafael. Metodología de la Ciencia del Derecho. Ed. Porrúa. 2008. Pág. 8

[3] Hernández Sampieri, Roberto, Fernández Collado, Carlos, Baptista Lucio, Pilar. Metodología de la Investigación. 5ª. Edición. Mc Graw Hill

INTERPRETACION JURIDICA

Escrito por rayoposgrado 15-04-2011 en General. Comentarios (1)

3. IMPORTANCIA DE LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA

Por

José Juan Guadarrama Martínez

 

En la vida cotidiana interpretar significa explicar el sentido de una cosa, en tal razón no está ajeno en la vida diaria que el ser humano tenga que interpretar, sean ideas, escritos, movimientos artísticos, etc., pero este modo de interpretación evidentemente no es jurídica, sino más bien, podríamos denominarla común, que cualquier persona, puede llevar a cabo.

Ahora bien, tampoco es ajeno a  la realidad social que en el ámbito del derecho la norma jurídica puede ser interpretada no solo por los denominados operadores jurídicos (Magistrados, jueces, abogados, juristas, etc.). También los particulares realizan interpretación de las normas jurídicas cada vez que desean saber si la actividad que quieren emprender es lícita o ilícita; si los actos o negocios jurídicos que quieren llevar a cabo producirán o no tales o cuales efectos; cuando al otorgar un testamento, desean saber cómo proporcionar los bienes que poseen, entre sus futuros herederos, o en el caso de que aquellos que deseen interponer alguna queja en contra de algún servidor público de la Administración Pública, que por actos u omisiones trastocan su deber de servicio, etc.

Por lo tanto, a la pregunta ¿Por qué es importante la interpretación jurídica? en el mundo del derecho, debemos partir de la idea de que la interpretación jurídica (o del derecho) es una actividad que consiste en establecer el significado o alcance de las normas jurídicas inmersas dentro de un sistema jurídico. Esto es, la norma que está inmerso en un cuerpo legal surge a la vida jurídica desde su publicación para que surta efectos, empero, la norma puede ser clara en su literalidad, que quizás no requiera profundidad en su contenido, pero aun así, es indudable que se existe un proceso intelectual de interpretación, por lo tanto no se escapa a ésta.

Ahora, podemos decir que la interpretación en sí, se da cuando la norma es obscura o inatendible, o bien cuando entramos en la opacidad del derecho, en la que el significado de las palabras no resultan claras en cuanto a su semántica, entonces el operador jurídico tiene que realizar el ejercicio de desentrañar o descubrir lo que el legislador quiso decir al redactar la norma. Ante esto, se puede afirmar entonces que la interpretación se da no tanto porque la ley sea opaca sino es cuestión del intérprete en cuanto a que significado le da a las palabras.

Como puede verse, el interpretar en el mundo del derecho es tan importante como el que los seres vivos tengan que respirar, en función de que los operadores jurídicos que aplican la norma a hechos o casos concretos, formulan una interpretación para determinar la aplicabilidad de la misma, y más trascendencia tiene, cuando el operador jurídico, en este caso, abogados, litigantes, pretenden descubrir si la norma referida en las sentencias o resoluciones es la correcta.

Por lo tanto, el interpretar es tan importante, porque no sólo es desentrañar el sentido de un texto, en este caso jurídico, ni describir un significado a éste. Es, además un acto de comprensión y comunicación, por lo que, podemos interpretar no sólo las proposiciones prescriptivas, sino los hechos, el ordenamiento jurídico, las consecuencias del derecho y el contexto del fenómeno jurídico; dado que la interpretación no sólo está encaminada al conocimiento sino a la resolución de casos.  

conceptos básicos de argumentacion jurídica

Escrito por rayoposgrado 15-04-2011 en General. Comentarios (10)

1.- CONCEPTOS BASICOS EN LA ARGUMENTACIÓN JURÍDICA

Por

José Juan Guadarrama Martínez

 

 

Comienza una nueva aventura como estudiantes de la Maestría en Derecho, en la que discurriremos  en el conocimiento de lo que es la argumentación jurídica o mejor dicho entenderemos la teoría o teorías de la argumentación jurídica, término que, quizás, aunque no es muy reciente, pues se comienza a vislumbrar a mediados de los años cincuentas del siglo pasado, para uno como jurista es en cierta forma algo novedoso, sobre todo para aquellos que fuimos formados dentro del sistema positivista.

 

Es más, podríamos decir, que en cierta medida utilizamos la argumentación como mecanismo en la motivación de resoluciones, o en la exposición de razonamientos en la formulación de alguna demanda o contestación de la misma, pero es indudable que se maneja, pero no con una metodología en la estructuración de las preposiciones. En tal razón, como una introducción a la materia de argumentación jurídica, consideramos indispensable entender los conceptos de retorica, interpretación y argumentación jurídica propiamente dicho.

   

1.        RETORICA

 

El término y el concepto de la retórica se remonta a los orígenes griegos de la tradición occidental y surge como un conjunto de reglas y conocimientos para adquirir una exposición convincente y con una finalidad claramente establecida para adecuar su elaboración a ella, es decir, como arte o técnica (τέχνη), de la persuasión con la base científica de lo verosímil o lo probable.

 

Según Platón la retorica se define como la la capacidad de persuadir con los discursos tanto a los jueces en el tribunal de justicia, como a los consejeros en el consejo, como a los asambleístas en la Asamblea, así como en cualquier otra reunión de ciudadanos”, por lo tanto podemos asumir que la retorica es el arte de la palabra, el arte de crear persuasión mediante la palabra.

 

Ya desde la antigua Grecia, la retorica se utilizaba, y en la actualidad se sigue utilizando como un medio para persuadir al auditorio o al público al que se dirige, basándose únicamente en las posibilidades emotivas que los discursos pudieran ejercer sobre los oyentes, no en su credibilidad, sino en su irracionalidad, intentando movilizar el espíritu y el alma de los receptores a través de sentimientos o afectos, sin necesidad de una explicación racional.

 

Sobre lo anterior cabe señalar la influencia de los sofistas (Protágoras y Gorgias) quienes consideraban esta disciplina (la retorica), desde un punto de vista filosófico y moral, como una técnica al servicio de la obtención de un fin determinado, con independencia de la verdad.

 

Bajo tales consideraciones, asumo que en la actualidad la retorica continúa en ejercicio, quizás ya no como una disciplina, pero si forma parte del discurso diario, dado que, como juristas, al plantear demandas ante los Tribunales, o bien, quienes nos vemos inmersos en el ámbito administrativo, llámese Contralorías Internas, en cuanto al desarrollo de  proyectos de resoluciones, buscamos persuadir mediante la palabra al destinatario de los escritos, sean jueces o gobernados, que quizás en muchas de las ocasiones la utilización de la palabra o del discurso no está construido sistemáticamente o que se siga un método especifico, sino lo que se busca es convencer al destinatario, que lo que se pretende es correcto o bien que lo resuelto reviste de verdad.

 

En otras palabras, lo que se busca mediante el discurso o la retorica es persuadir  al receptor del mensaje, que éste está revestido de verdad, aunque, quizás, en la realidad, sea todo lo contrario, es decir se busca convencer al oyente o destinatario del escrito que  nuestra disertación es lo correcto. 

 

 

2.        INTERPRETACION

 

Dado que, lo que aquí nos interesa es determinar que se entiende por interpretación desde el punto de vista jurídico es innegable que no se puede dejar de concebir dicho termino en nuestra vida diaria, así, tenemos que interpretar significa explicar el sentido de una cosa, según se define en el Diccionario Inverso Ilustrado, editado por Reader’s Digest. Podemos entonces decir que en la vida cotidiana, interpretar es desentrañar el verdadero sentido de algo, aunque generalmente quien interpreta, no puede hacerlo de modo totalmente objetivo, poniendo su propia visión o subjetividad en ello, sobre todo en temas ideológicos o artísticos.

 

La interpretación puede hacerse de textos, de palabras, de ideas, de acontecimientos de la realidad, y puede expresarse a través del lenguaje oral o escrito, por medio de representaciones teatrales, de la música o de la danza. Los pintores, o los músicos, por ejemplo interpretan la realidad o sus estados anímicos en sus obras.

 

Cuando se interpreta un escrito o un discurso no jurídico, podemos hacerlo de modo literal u objetivo, ateniéndonos solo a las palabras expresadas, o de modo subjetivo intentando descubrir la real voluntad del emisor, pero sin desentrañar verdaderamente lo que quiere decir, dado que, en muchas de las ocasiones, basta la sola lectura para comprender o por lo menos entender lo que el autor quiere decir, y no se busca profundizar en el contenido.

 

Ahora bien, desde el punto de vista jurídico, entre los autores encontramos diversas definiciones acerca de lo que es la interpretación. Así, por ejemplo Guillermo Cabanellas de Torres, afirma que: "La Interpretación jurídica por excelencia es la que pretende descubrir para sí mismo (comprender) o para los demás (revelar) el verdadero pensamiento del legislador o explicar el sentido de una disposición."

 

Es evidente las normas jurídicas en las que el Derecho vigente se encuentra plasmado se expresan mediante el lenguaje, pero éste, al prescribir una norma, puede ser oscuro y/o dudoso, puede tener un trasfondo doctrinario y/o un sentido técnico, etc., en fin, puede a primera impresión expresar no precisamente la voluntad del legislador; de repente no con exactitud y probablemente hasta ni siquiera cercanamente puede no contener la intención que éste tuvo para sancionar la norma, o puede incluso ser reproducción cercana o fiel de una norma extranjera, como lo es el artículo *** de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que toma el antecedente de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, en cuyo caso es posible que ni el legislador supiera el sentido exacto y cabal de la norma que habría puesto en vigencia. Los hechos, a su vez, pueden ser tan variados y diversos que no se dejan prever total e inequívocamente por las normas jurídicas.

 

Así como el lenguaje muchas veces puede no ser claro, las normas jurídicas, por tener que valerse del elemento lingüístico para expresarse, no escapan a esta posibilidad, a lo que contribuye la diversidad de los hechos. La doctrina, sin embargo, es casi unánime en considerar que al interpretar no estamos solamente ante una mera posibilidad de falta de claridad en el texto de la norma, puesto que la interpretación de las normas siempre está presente al momento de aplicar el derecho; por más que la norma que va ser objeto de interpretación no revista mayor complicación para desentrañar su significación y sentido. Cabría, en todo caso, hablar de mayor o menor grado de dificultad para interpretar una norma jurídica, pero nunca de la posibilidad de prescindir de hacerlo, de tal modo que existirá siempre la ineludible necesidad de la interpretación de la norma jurídica.

 

 

3.        ARGUMENTACIÓN

 

Argumentar significa probar por medio de razonamientos alguna afirmación, según se define en el Diccionario Inverso Ilustrado, editado por Reader’s Digest. Partiendo de lo anterior podemos decir entonces que argumentar consiste en la exposición de razones que justifican algo, por ejemplo una idea, un hecho, una conducta, y para ser válida y creíble debe realizarse con base a pruebas y razonamientos fundados.

 

Bajo esa premisa, podemos afirmar que la diferencia entre argumentación y retorica, se da, en cuanto a que, aquella al afirmar algo se da un proceso de razonamiento y pruebas que las sustente, y en ésta, el proceso discursivo no necesariamente debe mostrarse lo que se dice, sino que como se ha expuesto es persuadir al receptor del mensaje. 

 

En el ámbito jurídico, y siguiendo a Manuel Atienza, quien se formula la pregunta  ¿Qué significa argumentar jurídicamente?, explica que en la actualidad parece obvio que la argumentación es un ingrediente importante de la experiencia jurídica, en todas sus facetas: tanto si se considera la aplicación como la interpretación o la producción del Derecho,; y tanto si uno se sitúa en la perspectiva del Juez como en la del abogado, el teórico del derecho, el legislador  el legislador (A los que hoy podemos denominar operadores jurídicos).

 

El propio autor nos dice que la argumentación jurídica puede consistir en verlo como una actividad, una técnica o un arte dirigido a establecer o descubrir premisas; como una técnica dirigida a persuadir  a otro u otros de determinada tesis; o como una integración social, un proceso comunicativo que tiene lugar entre diversos sujetos y que debe desarrollarse conforme a ciertas reglas.    

 

En la teoría o las teorías de la argumentación jurídica tiene como objeto de reflexión, obviamente, de las argumentaciones que tienen lugar en contextos jurídicos, que podemos señalar: El primero de ellos es el de la producción o establecimiento de normas jurídicas. Aquí, a su vez, podría diferenciarse entre las argumentaciones que se presentan en una fase prelegislativa y las que se producen en la fase propiamente legislativa. Las primeras se efectúan como consecuencia de la aparición de un problema social cuya solución—total o parcial— se piensa que puede ser la adopción de una medida legislativa. Ejemplo de ello son las discusiones sobre la despenalización o no (y en qué casos sí o no) del aborto, de la eutanasia o del tráfico de drogas, o sobre la regulación del llamado tráfico de influencias. Otro tipo de argumentaciones surgen cuando un problema pasa a consideración del parlamento o de algún órgano de la Administración, lo haya o no discutido previamente la opinión pública. Mientras que en la fase prelegislativa puede considerarse que los argumentos tienen, en general, un carácter más político y moral que jurídico, en la fase legislativa los papeles se invierten, de manera que son las cuestiones de tipotécnico-jurídico las que pasan a un primer plano.

 

Un segundo campo en que se efectúan argumentos jurídicos es el de la  aplicación de normas jurídicas a la resolución de casos, bien sea esta una  actividad que llevan a cabo jueces en sentido estricto, órganos administrativos en el más amplio sentido de la expresión o simples particulares.

 

 Finalmente, el tercer ámbito en que tienen lugar argumentos jurídicos es el de la dogmática jurídica. La dogmática es, desde luego, una actividad compleja en la que cabe distinguir esencialmente estas tres funciones: 1) suministrar criterios para la producción del derecho en las diversas instancias en que ello tiene lugar; 2) Suministrar criterios para la aplicación del derecho; 3) ordenar y sistematizar un sector del ordenamiento jurídico.

 

En otras palabras, entendemos que la argumentación jurídica es el proceso mental- lingüístico, sea oral o escrito, que los operadores jurídicos realizan para persuadir o convencer a la otra parte respecto a sus pretensiones, no como un mero proceso discursivo del uso de la buena palabra, sino que se deben expresar razonadamente los argumentos para tener la eficacia y validez que se busca.